El sistema Anti-Estrés Azenta se basa en la inducción de impulsos bioeléctricos que actúan sobre las ondas cerebrales, normalizando y regulando su funcionamiento. Asimismo, el sistema normaliza y fortalece el funcionamiento del Sistema Nervioso.
Esto permite que el organismo entre en un estado de orden y descanso, imprescindible para combatir eficazmente el estrés.
El Sistema Nervioso controla todas las funciones de los diferentes órganos y sistemas que forman el organismo. Está formado por el Cerebro y por el Sistema Nervioso Autónomo (S.N.A.), que comprende el S.N.A. Simpático y el S.N.A. Parasimpático. A continuación se especifican los efectos del Tratamiento Azenta sobre cada una de las partes del Sistema Nervioso.
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a. Efectos sobre el cerebro y las ondas cerebrales
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| Bajo condiciones de Estrés, las ondas cerebrales presentan parámetros de funcionamiento alterados y falta de coherencia respecto a su funcionamiento normal en estado de equilibrio o reposo.
Es sabido que en la parte anterior del cerebro, los lóbulos frontales, controlan la actividad motriz mientras que la parte posterior del mismo, los lóbulos occipitales, controlan la percepción. Si se aumenta la integración entre las partes anterior y posterior del cerebro, se mejora la coordinación perceptivo-motriz.
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Con la aplicación de los impulsos bioeléctricos producidos por el Tratamiento Anti-Estrés Azenta el electroencefalograma (EEG) señala una notable sincronización uniforme en intensidad y frecuencia. Además, el cerebro presenta ondas Theta, indicadoras del más profundo reposo físico, en alternancia con ondas Alfa, que indican una amplia actividad de vigilia. |
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| “Sample of EEG. EMS starts at the arrows. In the recorded EEG one second later changes appeared in the electrical activity. There is no disturbance caused by low intensity EMS” Presentado en el 6 th Congreso Internacional de la Asociación Europea de Bioelectromagnetismo (EBA 2003 Budapest – Hungría 13 al 15 Noviembre 2003)
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Se comprueba que, durante el tratamiento, las ondas Alfa se extienden de la zona occipital a la zona frontal del cerebro y se reparten entre los dos hemisferios. Este dato demuestra que se produce la armonía entre el Sistema Límbico y el córtex.
Por tanto, el Tratamiento Anti-Estrés Azenta actúa sobre las ondas cerebrales armonizándolas y produciendo una mayor coordinación entre ellas. Se ha observado con el EEG que la aplicación del tratamiento aumenta la sincronía y coherencia de las ondas cerebrales y que se produce una mayor comunicación y coordinación entre los dos hemisferios cerebrales.
Como consecuencia, el organismo presenta una mejora de la coordinación perceptivo-motriz y, al mismo tiempo, se produce una reorganización en el funcionamiento del cerebro.
El tratamiento ayuda a normalizar y fortalecer el sistema nervioso, con lo que combate eficazmente el estrés, tanto físico como emocional.
ACTIVIDAD ELECTROENFALOGRÁFICA CEREBRAL ANTES Y DESPUÉS DE LA APLICACIÓN DEL SISTEMA DE TRATAMIENTO AZENTA, PUBLICADO EN EL 6º CONGRESO INTERNACIONAL DE LA ASOCIACIÓN EUROPEA BIOELECTROMAGNÉTICA, DEL 13-15 DE NOVIEMBRE DE 2003, BUDAPEST, HUNGRÍA.
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b. Efectos sobre el Sistema Nervioso Autónomo
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El Sistema Nervioso Autónomo se divide en el S.N.A. Simpático y en el S.N.A. Parasimpático. El primero tiende a movilizar el organismo, a hacer uso de energía y a activarse cuando el cuerpo entra en estado de excitación. Por el contrario, el segundo es el encargado de restaurar el equilibrio fisiológico y de ayudar al organismo a reponerse y a acumular energía una vez pasado el estado de excitación. Para gozar de buena salud y bienestar es preciso que exista un equilibrio entre ambos sistemas.
Sin embargo, bajo situaciones de estrés, la tensión continuada en el tiempo produce una sobreexcitación del organismo y una actividad crónica del S.N.A. Simpático, que influye negativamente en el organismo pues no puede ser compensada con la actividad del S.N.A. Parasimpático.
A partir de la inducción de impulsos bioeléctricos, el Tratamiento Anti-Estrés Azenta reequilibra, regula y fortalece el Sistema Nervioso. Este funcionamiento ordenado junto con un estado de relajación y descanso favorece la disolución progresiva del estrés. La estimulación de las ondas Alfa, características de la actividad, produce en el paciente un alto grado de vitalidad. Como resultado el paciente recibe un fuerte aporte energético que le permite afrontar con mayor facilidad su actividad diaria.
Esta reorganización a nivel corporal, orgánico y tisular podría ser regulada por mecanismos homeostáticos neuronales y hormonales, mientras que en los niveles celulares y subcelulares la función podría ser restaurada a través de mecanismos químicos y físicos inherentes a la estructura molecular de membranas y organelas.
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