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Existen situaciones problemáticas o negativas que generan o elevan el nivel de estrés. Las situaciones desencadenantes del estrés son muy diversas. Por un lado, el ritmo acelerado de vida al que estamos sometidos en las ciudades es un potente desencadenante del mismo.
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Por otro lado, los problemas económicos derivados de posibles situaciones de desempleo o precariedad laboral pueden ser también causa de estrés. |
También, las grandes responsabilidades profesionales, un exceso de carga de trabajo, presión de diferente índole en el ámbito laboral son también causas comunes del estrés.
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| Puede parecer que sólo los adultos padecen estrés, pero situaciones de presión en el ámbito escolar o universitario como los periodos de exámenes, dificultades en la convivencia con los compañeros o conflictos con ellos desencadenan también episodios de tensión y, por tanto, de estrés en niños y jóvenes.
En todos estos casos, la tensión soportada produce un desequilibrio entre los recursos con que cuenta el organismo para hacer frente a la amenaza y los que necesita para superarla con éxito.
Una situación de tensión física y emocional es permanente, ésta da lugar a una sobrecarga en el Sistema Nervioso.
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Una experiencia personal dolorosa como una relación complicada o la situación de separación y/o divorcio, problemas en el núcleo familiar, la enfermedad grave o la muerte de algún familiar o ser querido son, también, agentes estresores para la persona.
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